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    Viernes, 03 de junio de 2011

    Las cinco bebidas preferidas de las chicas en los boliches de Rosario

    Hace tiempo que las bebidas espirituosas dejaron de ser patrimonio exclusivo de los hombres. Como en tantos otros ámbitos de la vida, las mujeres se han adueñado también de ese territorio. Eso sí, tienen sus propios gustos, que difieren y mucho de los del sexo fuerte. Sobre todo, en la noche rosarina. Aquí un mapa para conocer el camino y no perderse:

    Que las bebidas alcohólicas son patrimonio de los hombres es una mentira tan vieja como la humanidad. Las damas, de todas las edades, saben tanto como los varones, y si se trata de bebidas espirituosas, mucho más. ¿Qué toman las chicas, y no tanto, en Rosario? ¿Cuáles son los tragos preferidos de acuerdo al momento del día, la personalidad y el estado civil?

    Un experto en la materia, Augusto Saracco, preparó este ranking en exclusiva para LaCapital.com.ar como un anticipo de Alta Gama Rosario 2011, un encuentro que se realizará del 23 al 25 de junio y que permitirá la degustación de los mejores espumantes, y el contacto con los más grandes enólogos y sommeliers del país.

    1- Cerveza:
    La bebida preferida de las señoras muy aseñoradas que, a media tarde, salen de punta en blanco a tomar un "cafecito" con las amigas. Maquilladas, con el pelo batido y el tailleur impecable de tintorería se llegan hasta alguno de los bares añosos del centro y piden un "porroncito" para compartir y un tostado. Lo más importante: la bebida, en una ración tibia, apenas acompaña la charla, jamás la potencia.

    2- Vodka energizante: Hay que ser joven, vital y atrevida. Hay que vestir botas de caña, faldas extremas y escotes profundos. Pero, sobre todo, hay que saber a dónde ir, a qué hora ir y con quién ir para que las miradas, todas las miradas, te sigan a sol y a sombra. Ahí, mientras a su alrededor explota la envidia, piden vodka con energizante. Y arrancan la previa que vaya uno a saber cómo termina.

    3- Vino espumante: El "must" del otoño en los bares chic de la ciudad, los del Paseo del Siglo y los de Oroño al fondo también. Las chicas, que ya no son tan chicas pero se las arreglan para lucir divinas, lo piden con hielo, en copones grandes, cristalinos, y lo beben generosamente mientras hacen mohines, ríen pícaras y, tratando de que nadie lo note, miran alrededor. La consecuencia es lógica: se ponen mimosas.

    4- Happy hour: No importa donde, puede ser una cervecería de Pellegrini, un pub irlandés o la barra del bar de moda entre los galanes maduras y las señoritas, primera mano, nunca taxi, tuneadas con esmero. El lugar es lo de menos, lo único que importa es la campana, que anuncia que las bebidas se sirven de a pares al precio de una. Y se entusiasman, más que por el ahorro, porque se ponen alegres. Muchísimo.

    5- Champagne: A una cierta hora, ciertos días, en ciertos lugares, donde no hay ninguna igual, no habrá ninguna, sólo ellas, las reinas de la noche, las que van por todo, las que están al acecho. Son "las chicas", las que si hubiera nacido en la Gran Manzana y no en Rosario, lucirían Manolos y andarían con paso firme como Sarah Jessica Parker en "Sex and the City". Su coto de caza es la disco, su arma letal es el ronroneo con el que le susurran en el oído, a la presa de turno, “más champagne papi”.